Análisis competencial
Tras realizar el análisis de mis competencias mediante este sistema de dianas, he llevado una pequeña reflexión de la cual e gustaría haceros partícipes.
Por una parte, creo que la empatía y la preocupación por los demás son dos de mis puntos fuertes. De hecho, son dos habilidades que trabajo a diario. Entiendo las situaciones planteadas por mis alumnos, así como las dificultades que pueden tener, su contexto y sus necesidades. Consecuentemente intento mejorar mi trabajo constantemente para poder ayudarlos lo máximo posible. Ayudar a cada uno de ellos, contribuir a la mejora del sistema para satisfacer sus necesidades e intentar proporcionales la ayuda necesaria son mi motivación para ir a trabajar día a día.
Por otra parte, me resulta difícil escuchar activamente y de forma asertiva. Soy una persona nerviosa, apasionada de los debates, incapaz de no reaccionar ante un debate televisado aunque esté en el sofá. Por esa misma razón, muchas veces se me hace difícil escuchar sin participar durante largos periodos de tiempo. A la vez, soy bastante claro y conciso. Odio perder el tiempo en reuniones en las que se discute el tema y nunca se llega a una solución. Probablemente de ahí radique mi falta de asertividad. Querer ir al grano, buscar soluciones, ser claro y conciso puede resultar dañino a veces ya que es difícil encontrar la forma adecuada para explicar o exponer diversos temas, consejos o recomendaciones.
Respecto a las habilidades técnicas, quienes me conocen y han trabajado conmigo saben que soy muy profesional y perfeccionista y conocen, al igual que yo, mi gran motivación por la docencia. No obstante, la negociación, la gestión del conflicto y la organización de recursos son las habilidades que más quebraderos de cabeza me dan. Creo sinceramente que son habilidades que trabajamos a lo largo de la vida, pero que hay que trabajar en el sistema educativo y yo hecho de menos haberlas trabajado a lo largo de mi etapa educativa. Me resulta difícil negociar ya que hay que tener una gran intuición, saber estar y paciencia y, como he dicho antes, soy bastante impulsivo. A mi juicio, negociar bien es un arte aunque todos podamos alcanzar con práctica un cierto nivel de esta competencia. Del mismo modo, aunque es cierto que he realizado trabajos en grupo durante mi etapa educativa, nunca nos enseñaron técnicas de gestión de conflictos ni para expresar emociones.
Finalmente, me resulta complicado gestionar recursos de manera objetiva. Creo que un director de un centro educativo tienen que conocer muy bien todos los departamentos, profesionales y alumnos para poder realizarlo efectivamente y, aún así, no sé si podrá llegar a ser completamente objetivo y justo. La tendencia siempre será tirar al departamento de cada uno o al departamento que más pide o mejor justifica. La gestión idónea probablemente requiera de análisis completos y buen conocimiento del centro y los profesionales.
Me gustaría destacar la eficacia de este análisis ya que me ha permitido llegar a determinadas conclusiones interesantes. El porqué de determinadas respuestas me resulta muy interesante ya que, como mencionado, creo que está muy relacionado con nuestra experiencia y forma de trabajar en las diferentes etapas educativas. Probablemente sea una buena fuente de información de cara a la mejora de los centros educativos.


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